Si pudiera darme una forma, ocuparía con mi cuerpo mi lugar.
Materializaría con el aire un abrazo que tuviera la silueta del alma.
Entonces todo en mí se expanderia, caería cada muro y de un bloque se crearía un suelo sólido en el que caminar,
seria mi miedo un aliado hasta que no necesitara sostenerme porque me bastaría andar sintiendo sólo las raíces.
Nutriria mi piel dándole besos todos los días.
Sabría mi cuerpo que los besos no sólo se dan con la boca, también con las palabras.
Crearía un lenguaje en el que mi mente descansara y todo el amor propio refundara volviéndome un eco en el tiempo.
Y de esa manera, cuando me sintiera perdida de mi luz, solo tendría que afinar el oído y escucharme en el viento.
- ABRIENDO CAMINO - Aquí encuentro todos los caminos en los que a veces no hallé salida. Me veo clara, auténtica, transparente y siendo yo. Este es el sitio en el que nunca puedo mentirme a mí misma. Me desnudo ante mí, y las palabras me quitan cada armadura. Aquí está cada flor, nueva y marchita, de lo que fui y de lo que soy.
La insistencia, Vicente Valero.
El color de este cielo a mediodía
no quiere ser pintado, se resiste:
se diría que espera solamente
detrás del muro blanco y ciego
de su más alto resplandor...
Hay que insistir entonces, muchas veces,
Con los ojos cerrados si hace falta,
pintar sin ver lo que sabemos,
dar forma a los colores invisibles,
mirar el cielo así, de otra manera,
el cielo ciego horizontal.
Insistir discutiendo con la luz,
con este resplandor hiriente y bajo,
hasta poder trazar su enigma propio,
su misterio imposible,
Con la fidelidad del paisajista
que sabe oír y ver siempre entre líneas,
y reconoce a solas su destino
en los más lentos blancos cegadores.
...No importa que el color
no colabore. En su fluir está la música
silenciosa del sol, la fiebre nueva
que quema nuestras manos y nos dice
cuánta paz hoy veremos sin descanso,
con los ojos cerrados todavía.