La insistencia, Vicente Valero.

El color de este cielo a mediodía
no quiere ser pintado, se resiste:
se diría que espera solamente
detrás del muro blanco y ciego
de su más alto resplandor...

Hay que insistir entonces, muchas veces,
Con los ojos cerrados si hace falta,
pintar sin ver lo que sabemos,
dar forma a los colores invisibles,
mirar el cielo así, de otra manera,
el cielo ciego horizontal.

Insistir discutiendo con la luz,
con este resplandor hiriente y bajo,
hasta poder trazar su enigma propio,
su misterio imposible,
Con la fidelidad del paisajista
que sabe oír y ver siempre entre líneas,
y reconoce a solas su destino
en los más lentos blancos cegadores.

...No importa que el color
no colabore. En su fluir está la música
silenciosa del sol, la fiebre nueva
que quema nuestras manos y nos dice
cuánta paz hoy veremos sin descanso,
con los ojos cerrados todavía.

jueves, 9 de mayo de 2024

luces fundidas

una luz intensa me atraviesa el pecho como los coches cuando cruzan el rojo de los semáforos
vienes con la luna en la boca para pegarme el cielo en los labios y que me crea que estoy volando 

noto cómo me alejo del suelo y me inclino buscando la tierra porque mis raíces son lo más valioso que he construido y el amor nunca arranca un árbol

pero derramas sobre mí el agua de lo que quieres que me crea para que aunque mi cuerpo se resienta, mi alma se amolde a lo que tienes inventado para mí

decido sacarme el tacto que me has ido pegando y echarte de este campo que es mi vida porque valdrá siempre más mi respeto que la palabra y el beso que salga de una boca que nunca será la mía

pero tengo tu saliva en la lengua, recorriendome el cuerpo, el amor que me has vendido en la herida de lo que ha sido mentira y tus ojos clavados en los míos mirando cómo nos deseamos y dejamos morir el deseo.

morir el deseo de ti, hacerlo callar, bajarle el latir. quererme a mí. respirar lo que es real. apagar en la imaginación la imagen de ti.