Atardece. En esta tarde donde puedo oírme.
Se ha puesto el contraste de colores frente a mí, me mira fijamente, con su densa luz.
Lo contemplo con ojos cargantes, que llorando, se descargan.
Llora niña, llora, para escuchar cantar al alma...
- ABRIENDO CAMINO - Aquí encuentro todos los caminos en los que a veces no hallé salida. Me veo clara, auténtica, transparente y siendo yo. Este es el sitio en el que nunca puedo mentirme a mí misma. Me desnudo ante mí, y las palabras me quitan cada armadura. Aquí está cada flor, nueva y marchita, de lo que fui y de lo que soy.
La insistencia, Vicente Valero.
El color de este cielo a mediodía
no quiere ser pintado, se resiste:
se diría que espera solamente
detrás del muro blanco y ciego
de su más alto resplandor...
Hay que insistir entonces, muchas veces,
Con los ojos cerrados si hace falta,
pintar sin ver lo que sabemos,
dar forma a los colores invisibles,
mirar el cielo así, de otra manera,
el cielo ciego horizontal.
Insistir discutiendo con la luz,
con este resplandor hiriente y bajo,
hasta poder trazar su enigma propio,
su misterio imposible,
Con la fidelidad del paisajista
que sabe oír y ver siempre entre líneas,
y reconoce a solas su destino
en los más lentos blancos cegadores.
...No importa que el color
no colabore. En su fluir está la música
silenciosa del sol, la fiebre nueva
que quema nuestras manos y nos dice
cuánta paz hoy veremos sin descanso,
con los ojos cerrados todavía.
Dicen que hace bien llorar.
ResponderEliminarQue al llorar, descansa el alma...
Bueno... si luego canta... es genial.
Creeme que lo olvide.
Pero, diría que sí.
Un gusto estar en tu blog.
Que tengas buen día.