La insistencia, Vicente Valero.

El color de este cielo a mediodía
no quiere ser pintado, se resiste:
se diría que espera solamente
detrás del muro blanco y ciego
de su más alto resplandor...

Hay que insistir entonces, muchas veces,
Con los ojos cerrados si hace falta,
pintar sin ver lo que sabemos,
dar forma a los colores invisibles,
mirar el cielo así, de otra manera,
el cielo ciego horizontal.

Insistir discutiendo con la luz,
con este resplandor hiriente y bajo,
hasta poder trazar su enigma propio,
su misterio imposible,
Con la fidelidad del paisajista
que sabe oír y ver siempre entre líneas,
y reconoce a solas su destino
en los más lentos blancos cegadores.

...No importa que el color
no colabore. En su fluir está la música
silenciosa del sol, la fiebre nueva
que quema nuestras manos y nos dice
cuánta paz hoy veremos sin descanso,
con los ojos cerrados todavía.

domingo, 31 de marzo de 2019

Si estiras la palma curvada de la mano, puedes llegar a tocar el océano que desprende mi alma.
Vulnerabilidad abierta. Como el olor de las flores;  fuerte y delicada.
Hay que acariciar cuidando. Para no arrancarnos los pétalos.
Desaprender el deshojar las margaritas para saber si nos quieren.
Desaprender lo arraigado, lo carcelario.
Expander con amor a una misma el amor, marcar el camino con el filo de las alas, dibujarnos en el aire. Fundirnos como el humo, en la nada, sernos todo. Y dejar nuestro paso como las caricias del viento en la cara.
Que el abrazo de ser se lleven las lágrimas, que la humedad nos de tierra mojada,
donde respirarnos bien. Para crecer.

Tumbarse en el césped, sentirse hierba, cerrar los ojos, respirar el aire, ser de donde te expandes.

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