Acaba de convertirse en fuego cada cosa que hemos vivido.
Y ahora todo sirve para alumbrar camino.
Anduvimos quemándonos y ahora aquello que nos quemaba es la antorcha que tenemos en nuestra mano, quitando polvo, volviendo el miedo ceniza.
Ya nada puede pararnos. Y estoy orgullosa.
La luciérnaga que vivió en la noche ahora destaca con su luz.
Y vamos levantando la tierra, creando raíces nuevas, abriendo camino.
Vamos extendiendo la llama que nos queda.
Porque al fin podemos darnos cuenta de que nuestra historia, en la que tan pobres nos sentimos, se alza, y nos empodera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario