La insistencia, Vicente Valero.

El color de este cielo a mediodía
no quiere ser pintado, se resiste:
se diría que espera solamente
detrás del muro blanco y ciego
de su más alto resplandor...

Hay que insistir entonces, muchas veces,
Con los ojos cerrados si hace falta,
pintar sin ver lo que sabemos,
dar forma a los colores invisibles,
mirar el cielo así, de otra manera,
el cielo ciego horizontal.

Insistir discutiendo con la luz,
con este resplandor hiriente y bajo,
hasta poder trazar su enigma propio,
su misterio imposible,
Con la fidelidad del paisajista
que sabe oír y ver siempre entre líneas,
y reconoce a solas su destino
en los más lentos blancos cegadores.

...No importa que el color
no colabore. En su fluir está la música
silenciosa del sol, la fiebre nueva
que quema nuestras manos y nos dice
cuánta paz hoy veremos sin descanso,
con los ojos cerrados todavía.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Aire nuevo.

Acaba de convertirse en fuego cada cosa que hemos vivido.
Y ahora todo sirve para alumbrar camino.

Anduvimos quemándonos y ahora aquello que nos quemaba es la antorcha que tenemos en nuestra mano, quitando polvo, volviendo el miedo ceniza.
Ya nada puede pararnos. Y estoy orgullosa.
La luciérnaga que vivió en la noche ahora destaca con su luz.
Y vamos levantando la tierra, creando raíces nuevas, abriendo camino.
Vamos extendiendo la llama que nos queda.
Porque al fin podemos darnos cuenta de que nuestra historia, en la que tan pobres nos sentimos, se alza, y nos empodera.

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