La insistencia, Vicente Valero.

El color de este cielo a mediodía
no quiere ser pintado, se resiste:
se diría que espera solamente
detrás del muro blanco y ciego
de su más alto resplandor...

Hay que insistir entonces, muchas veces,
Con los ojos cerrados si hace falta,
pintar sin ver lo que sabemos,
dar forma a los colores invisibles,
mirar el cielo así, de otra manera,
el cielo ciego horizontal.

Insistir discutiendo con la luz,
con este resplandor hiriente y bajo,
hasta poder trazar su enigma propio,
su misterio imposible,
Con la fidelidad del paisajista
que sabe oír y ver siempre entre líneas,
y reconoce a solas su destino
en los más lentos blancos cegadores.

...No importa que el color
no colabore. En su fluir está la música
silenciosa del sol, la fiebre nueva
que quema nuestras manos y nos dice
cuánta paz hoy veremos sin descanso,
con los ojos cerrados todavía.

jueves, 21 de febrero de 2019

Acúnate.

Nunca imaginé que se podía mudar tantas veces de piel.
Pero estamos sembrando nuestra luz, camino de querernos bien.
Tendré muchas veces que quitar de mí todo lo que cargue el alma.
Sumergir mis manos hasta calar los dedos en el barro acumulado, clavar las uñas en lo arraigado, sacarlo afuera: para hacer arcilla de todo lo superado.
Y construir, construir. Pulir las piedras aunque duelan las manos.
Haré homenaje de toda mi historia y caminaré en el camino de la luz, donde se juega con las sombras.
La tristeza realzada en su belleza, se irá llena de amor, del fondo de mi pecho.
Lloraré para reciclar todo el pantano.
¿Cuántas veces habrán cambiado de color el iris de mis ojos?
Dejé que el exterior me declarara incolora para imponerme su color. Pero tengo el lienzo de mi vida en las retinas y me dibujo en él con todo mi amor.
Ya no volverá a pasar, porque torno la mirada hacia mí misma, me pregunto: ¿qué no está bien?
Y excavo, excavo para alzar las alas.
Ahora desde mi alma es donde enciendo la luz.
Sé que cuando el mundo me sepa apagado, solo tengo que mirarme adentro.
Voy a cambiar la palabra esfuerzo por es fuerza; convertir, reciclar y aprender de lo que la vida me trae, me quita, me da.
Porque una nunca puede estar sola si el amor hacia sí misma, habita su piel.

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