La insistencia, Vicente Valero.

El color de este cielo a mediodía
no quiere ser pintado, se resiste:
se diría que espera solamente
detrás del muro blanco y ciego
de su más alto resplandor...

Hay que insistir entonces, muchas veces,
Con los ojos cerrados si hace falta,
pintar sin ver lo que sabemos,
dar forma a los colores invisibles,
mirar el cielo así, de otra manera,
el cielo ciego horizontal.

Insistir discutiendo con la luz,
con este resplandor hiriente y bajo,
hasta poder trazar su enigma propio,
su misterio imposible,
Con la fidelidad del paisajista
que sabe oír y ver siempre entre líneas,
y reconoce a solas su destino
en los más lentos blancos cegadores.

...No importa que el color
no colabore. En su fluir está la música
silenciosa del sol, la fiebre nueva
que quema nuestras manos y nos dice
cuánta paz hoy veremos sin descanso,
con los ojos cerrados todavía.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Frío

Asciende el cuerpo a lo alto de la espada. Que se clava. Me intento mirar en ella, pero mis ojos se pegan. Se clavan. Neblina tardía que siempre llega. Me pesa el pecho de aire y de agua. Intento prender fuego pero no puedo. Se apaga. Lo apagan. A veces me pregunto si llegará el día, el momento. La respiración completa de la palabra. El grito que ya calla porque todo lo ha gritado. Llegará ese día en el que pueda andar sin espigas. En el que cada paso emerja desde el alma, en el que la necesidad se vaya.
Mente. Para. De ensuciarme el alma.
Para de echar barro a mis venas.
Expulsa tu veneno para no supurar. Déjame en paz.
Deshiela el frío de al rededor de mi cuerpo. Descongela mis bloqueos para que así se vayan.

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